viernes, 30 de enero de 2015

LA INVASIÓN DE LOS ELECTRÓFAGOS



Por Perpento @Kindlector

Bruce Milestone es un ingeniero preocupado por algunos extraños aunque esporádicos apagones de luz eléctrica que no responden a ninguna causa aparente. Interesado en que le atiendan en la central de asuntos eléctricos del Imperio realiza múltiples estudios e informes que solo provocan el desdén y la burla de sus superiores. Cuando le toman en serio quizá ya es demasiado tarde, el Imperio está siendo invadido por unas insaciables criaturas luminiscentes de enormes ojos que se alimentan de electricidad a través de un trompetín. Al principio sacian su apetito con centrales nucleares y grandes industrias pero su hambre no tiene límite y no dudan en recurrir a otras más pequeñas fuentes de electricidad: los seres humanos.

Escrita en 1955 por Enrique Sánchez Pascual esta obra bien podría haber sido un típico guión ligeramente risible de cine 'B' de Hollywood. Imaginativa, sorprendente y entretenidísima historia que será devorada con fruición por paladares aficionados al bolsilibro y el cine de bajo presupuesto de los 50.

El argumento tiene alguna falla en su coherencia interna pero la acción trepidante y el transcurso bien estructurado de la historia apenas si permite darse cuenta. Solo flojea alguna vez el idilio bolsilibresco por el abuso de las mayúsculas en los picos de tensión y las faltas de ortografía, alguna tan grotesca como sustituir 'exhalación' por
'ensalación' (!). Si no fuera por eso bien merecería catalogarse como un 5 estrellas 'pulpero'. De todos modos, abre el apetito por conseguir más ejemplares de la breve (solo 15 números) Colección Robot, de la Editorial Mando, creada por el propio Sánchez Pascual/Alan Comet.

Valoración:
*****

Colección: Robot (nº2)
Autor: Alan Comet (Enrique Sánchez Pascual)
Portada: FAS (¿El propio Alan Comet?)
Edición: 1955
Género: ciencia ficción
Editorial: Mando
Formato: 16,5X11. 156 páginas

 

2 comentarios:

  1. Respecto a lo que comentas acerca del autor de la portada.
    Yo sé que Don Enrique contrató los servicios de alguien (empresa o persona, no lo recuerdo) para que las portadas reflejaran lo que ÉL imaginaba, haciendo hincapié en "LO QUE ÉL IMAGINABA" seguramente por experiencias adversas con las editoriales con las que trabajó antes de emprender su propia editorial.

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  2. Interesante la puntualización sobre la autoría de las ilustraciones de portada.

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